Polynesian objects from early European exploration, £19.99
Congo, finales del s. XIX– principios del s.
XX d.C.
Origen: República Democrática del Congo (ex Zaire)
Los escultores del Congo produjeron esculturas de madera (minkisi, en singular: nkisi) antropomórficas que eran utilizadas para resolver problemas o para obtener riquezas, y también piezas zoomórficas, entre las que se destaca el perro con dos cabezas Kozo.
En el Congo, los animales salvajes están asociados a los muertos, que se entierran lejos de los pueblos, ya sea en los bosques o más allá de los ríos. Los animales domesticados, como los perros, suelen vivir en los pueblos, pero son utilizados para cazar aves en los bosques. Es por ello que se los considera mediadores entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos.
Las dos cabezas y los cuatro ojos de Kozo lo hacen especialmente potente en ese rol. Sobre el lomo del animal se aplican medicamentos poderosos ligados con resina o arcilla, una sustancia particularmente asociada a los muertos. Así se autoriza a la figura a actuar en representación del nganga o especialista en rituales. Para impartir una orden determinada al nkisi, el nganga clava una hoja de acero en la figura mientras recita una invocación.