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Pareja de toro y acróbata en bronce
Civilización minoica, ca. 1700-1450 a.C.
Origen: Creta
Una prueba acrobática minoica difícil y
peligrosa
El salto del toro se encuentra con frecuencia en el arte minoico
y se estima que formaba parte de sus rituales religiosos. En la
fuerza y la potencia de los toros probablemente yace su importancia
religiosa para los minoicos.
Se representan diferentes saltos. En esta versión, el acróbata
da un salto por sobre la cabeza del toro y aterriza con ambos pies
sobre su dorso. Con destreza, el escultor permite que el acróbata
se apoye con su larga cabellera sobre la frente del toro. La pareja
está sólidamente fundida en una sola pieza mediante la técnica de
cera perdida. Los brazos no están completos, ya que terminan en
muñones: no queda claro si es producto del diseño o si el bronce no
fluyó hasta las extremidades del molde. De igual modo, las patas
del toro sin terminar pueden indicar una falla en la fundición. Los
bronces minoicos solían tener poco estaño, impidiendo que la
aleación fluyese con normalidad y otorgando una superficie rugosa a
las piezas.
¿Es posible realizar estos saltos? Parece casi imposible que un
acróbata, tomado de las astas de un toro, voltee su cabeza y salte
sobre su dorso, ya que los movimientos del animal son imposibles de
prever. Tal vez, en realidad, los toros estaban sujetos o domados.
De hecho, algunas representaciones minoicas ilustran toros mientras
son capturados, atados o dirigidos hacia un lugar y también
muestran toros tomados por las astas. Es probable que los minoicos
hubiesen dedicado mucho tiempo y esfuerzo al deporte y hubieran
desarrollado así la capacidad de conseguir grandes hazañas. Por
ello, no debe descartarse la posibilidad de que ciertas licencias
artísticas en las representaciones sean posibles.