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Fragmentos de los colosales caballos de la
guadriga del Mausoleo de Halicarnaso
Grecia, ca. 350 a.C.
Bodrum, hoy Turquía
Provenientes de una de las Siete Maravillas del
Mundo Antiguo
En la cima de la pirámide escalonada que coronaba el Mausoleo se
erigia la estatua de un carro tirado por cuatro caballos
(guadriga). En su conjunto, la pieza alcanzaba 6,5 metros
de longitud y cerca de 5 metros de altura. Estos dos fragmentos son
los más grandes que sobrevivieron. Forman la cabeza y parte
delantera de un caballo con sus frenos de bronce originales y los
cuartos traseros probablemente de otro caballo.
Charles Newton, el primer excavador del Mausoleo, describió la
sensación que le provocó al pueblo de Bodrum el hallazgo de los
cuartos traseros de uno de los caballos:
“Luego de haber sido debidamente retirado, se lo colocó en un
trineo y fue arrastrado hasta la costa por 80 trabajadores turcos.
Advertimos la presencia de las mujeres de Bodrum con sus velos
sentadas sobre los muros y los techos de sus casas. Nunca habían
visto algo de semejante tamaño y la emoción sobrepasó la reserva
impuesta por las reglas de etiqueta de Turquía. Las mujeres de
Troya, con absoluto asombro, admiraban el caballo de madera
mientras ingresaba en el puente”.
C.T. Newton, Travels and Discoveries in the Levant
(Londres, 1865), volumen II, p. 110
El significado exacto de esta pieza es incierto. La quietud y
dignidad de la composición hacen pensar que su función era
funeraria. El carro vacío puede indicar que su objetivo era hacer
una ofrenda a un rey muerto. Si bien no era común en la Grecia
antigua, las ofrendas de carros vacíos con sus caballos eran más
frecuentes entre las dinastías que gobernaban en las tierras
circundantes al mundo griego.
Es más probable que el carro estuviera ocupado, seguramente por
un conductor y, tal vez, por el propio Mausolo. En este caso, la
pieza en su conjunto podría representar la apoteosis (elevación a
la divinidad) de Mausolo. El rey aparece acompañado por Niké, la
diosa de la victoria, elevándose hacia los cielos. Por otro lado,
el carro podría haber estado conducido por Apolo o Helios, el dios
con quien Mausolo estaba relacionado, según la creencia de los
científicos.