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Craneo de cristal de cuarzo
Probablemente europeo, s. XIX
Los grandes cráneos de cristal de cuarzo han suscitado gran
interés y fascinación desde que comenzaron a verse en las
colecciones públicas y privadas durante la segunda mitad del siglo
diecinueve. Algunos fueron atribuidos a escultores aztecas,
mixtecas e incluso mayas. Otros, se cree, son ejemplos del arte
colonial mexicano para su utilización en las iglesias, tal vez como
bases para crucifijos.
El Departamento de Investigaciones Científicas del British
Museum ha llegado a la conclusión de que el cristal de cuarzo
empleado en la realización de este ejemplar de cráneo probablemente
haya provenido de Brasil. Además, se advierten indicios del uso de
un torno de joyería, una herramienta desconocida en América hasta
la llegada de los europeos. Estas marcas, sumadas al pulido de su
superficie, indican que el cráneo fue tallado mediante técnicas
tradicionales europeas.
Se cree que el cráneo de cristal proviene de México y fue traído
a Europa por un funcionario español antes de la ocupación francesa.
Más tarde, fue vendido a un coleccionista inglés y, tras la muerte
de éste, fue adquirido por el anticuario francés Eugène Boban.
Luego pasó a manos de la casa Tiffany & Co. de Nueva York,
donde fue adquirido por el British Museum. Boban pudo haber
adquirido el cráneo en Alemania, donde se enviaron grandes
cantidades de cristal de cuarzo a principios del siglo
diecinueve.