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Ataud de madera con restos de un esqueleto
Origen: Tarkhan, Egipto
Dinastía I, ca. 3000 a.C.
Ejemplar de los primeros ataúdes egipcios
En los entierros egipcios predinásticos (antes del año 3100
a.C.), el cadáver se depositaba directamente sobre la arena, en
ocasiones en una estera o canasta. El cuerpo se disecaba de forma
natural (se secaba) por efecto del clima cálido y la sequedad de la
arena. Por aquel entonces, la preservación natural del cuerpo era
un ritual que formaba parte de las creencias religiosas sobre la
muerte y siguió siendo una característica distintiva de las
prácticas y creencias funerarias a lo largo de la historia de
Egipto.
Durante la Dinastía I (ca. 3100-2890 a.C.), se incorporaron
ataúdes de madera. Este ejemplar está confeccionado con tablillas
de madera nativa. Estos primeros ataúdes eran mucho más cortos que
los que se utilizaban en épocas posteriores (como el ataúd de Gua
que también se encuentra en el British Museum). El cuerpo que yace
en su interior tiene las piernas dobladas hacia el mentón.
Esta posición es la misma que se adoptaba en los primeros
entierros. Los ataúdes de mayor longitud que permitían extender el
cuerpo en su totalidad no aparecieron hasta el Reino Antiguo (ca.
2613 a.C.).
Los ataúdes de madera impedían que el cuerpo se deshidratase por
los efectos de la arena; por ello, los tejidos blandos se
descomponían dejando sólo el esqueleto. La preservación artificial,
proceso de momificación, se utilizó por primera vez durante el
Reino Antiguo (ca. 2613-2160 a.C.).